
La salida del funcionario se confirmó mediante una carta dirigida al Presidente, en la que agradeció la confianza recibida y sostuvo que decidió apartarse para proteger a su familia del "hostigamiento" y de las denuncias públicas que, según afirmó, afectaron su vida personal. Adorni insistió en que nunca cometió actos de corrupción y atribuyó las acusaciones a una campaña de desprestigio.
Con la renuncia ya oficializada, todas las miradas se posan sobre quien asumirá la conducción política del Gobierno. Según trascendió desde la Casa Rosada, el actual ministro del Interior, Diego Santilli, será el sucesor de Manuel Adorni y quedará al frente de la Jefatura de Gabinete, en una decisión impulsada por Karina Milei y consensuada con el Presidente para descomprimir la crisis política.
La designación de Santilli representa un cambio de peso dentro del gabinete nacional. Considerado un dirigente con experiencia de gestión y capacidad de diálogo, será el encargado de conducir la coordinación política del Ejecutivo en un momento especialmente delicado, marcado por el desgaste provocado por el caso Adorni y por la necesidad de recuperar la iniciativa legislativa.
Junto con su llegada también se analiza una reestructuración del organigrama gubernamental. El Gobierno evalúa restablecer la figura del vicejefe de Gabinete y promover al actual secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, para ocupar ese cargo, absorbiendo parte de las funciones que actualmente dependen del Ministerio del Interior.
Hasta último momento Javier Milei intentó sostener políticamente a Adorni e incluso había manifestado que solo lo removería si la Justicia comprobaba algún delito. Sin embargo, durante las últimas 48 horas el escenario cambió drásticamente. Las dificultades para avanzar con proyectos en el Congreso, la inminente interpelación en el Senado y la creciente incomodidad dentro del propio oficialismo terminaron acelerando una salida que ya era considerada inevitable por gran parte de la dirigencia libertaria.
En los últimos meses el caso Adorni se convirtió en uno de los principales problemas políticos del Gobierno. Las revelaciones sobre viajes, consumos, bienes no declarados y el incremento de su patrimonio mantuvieron el tema en el centro de la agenda pública, mientras la oposición impulsaba pedidos de explicaciones e investigaciones parlamentarias.
Con la salida del ahora exjefe de Gabinete, el Gobierno busca cerrar uno de los capítulos más conflictivos de la administración Milei y abrir una nueva etapa con Diego Santilli como principal articulador político del Ejecutivo, quien tendrá la misión de recomponer la relación con el Congreso, ordenar la gestión y devolver estabilidad a la administración nacional.


