Por tercer mes consecutivo la economía argentina mostró en septiembre limitaciones para recuperar la senda de la "desinflación", en particular en la tasa internanual.

El Indec informó una variación del índice general nacional del 1,9% y 2% para el área del Gran Buenos Aires, muy superior al 1,6% que habían estimado los legisladores de la oposición, como del Gobierno de la Ciudad.

Claramente, uno de los factores determinantes fueron los efectos de las inundaciones sobre los productos frescos, y el ingreso de la indumentaria de primavera-verano, que provocaron alzas de 4% en los productos estacionales.

De este modo, un trimestre antes de terminar el año, la tasa de inflación umulda del 17,6% superó la meta techo que mantiene el Banco Central del 17% y que tiene como valor mínimo de la banda 12 por ciento

Una vez más, la medición del Indec no sólo fue superior a las previsiones de los privados, incluso del Instituto Estadístico de los Trabajadores, sino que además se alejó del objetivo de "desinflación" que se propuso el Banco Central

En ese sentido, en los últimos meses no fueron pocos los economistas de osultoras privadas que comenzaron a advertir sobre los posibles efectos de la flexibilización de la política monetaria, la cual se manifestó en una aceleración del aumento de las tenencias de efectivo en poder del público a un ritmo muy superior al 30 por ciento

Los mayores incrementos de los índices parciales que conforman la estimación de inflación correspondieron en septiembre a Prendas de Vestir y Calzado 3,8%; Educación 3,7%; Recreación y Cultura 2,7%; Salud 2,4% y Vivienda y servicios básicos para el Hogar 2%. Alimentos y Bebidas no alcohólicas se encarecieron 1,8 por ciento.

De acuerdo con esos datos y el empalme parcial con la denominada Inflación Congreso, se estima que la inflación acumulada en los pasados doce meses se elevó a 24%, después de haber tocado un punto mínimo de 21,6% en julio.