En la Facultad de Medicina de la Universidad de La Plata hay 3.200 jóvenes que se anotaron para cursar el primer año de la carrera. Al curso de ingreso, solo entran 700 estudiantes, divididos en dos franjas horarias -uno a las 8 y otro a las 14- porque el aula apenas tiene una capacidad para 350 personas. En el medio, los reclamos del centro de estudiantes y una batalla que se libra entre la universidad y el decanato.

Antes, en la UNLP, había un examen de ingreso eliminatorio que funcionaba como un enorme filtro de ingresantes. El salto de 2015 o 2016, cuando el rectorado revocó el filtro, es enorme. Pasó de poco menos de 400 a 3.300. Ante ese panorama, desde el decanato aseguran que la cantidad de cursantes supera largamente el espacio físico del que la facultad dispone. Allí, dicen, es cuando la universidad debería hacerse cargo.

"El año pasado había cinco turnos por día y este año solo dos, en el mejor de los casos. En ese momento decidimos organizarnos para hablar con las autoridades del curso y pedirles que nos dividan en comisiones -como fue siempre- y que el ingreso se curse en la facultad, que está vacía", continúan.

El curso se da en una sede que pertenece a Medicina, pero no dentro de la Facultad. Los jóvenes insisten en que allí se debería cursar, ya que en sus cuatro pisos casi no hay actividad en estos momentos. Fue uno de los pedidos que elevaron al vicedecano, que los recibió el lunes. No conformes con la respuesta, cientos de estudiantes se movilizaron ayer hacia el rectorado de la universidad para reclamar por una solución.

Del otro lado, Julio Hijano, secretario académico de la Facultad de Medicina, se defendió: "Sabemos que no hay buenas condiciones, pero si nosotros tenemos, y lo venimos diciendo hace mucho, espacio físico y docentes para 1.200 y vienen 3.200, ¿qué hacemos? Si algún trasnochado dijo 'a Medicina vayan todos', ¿la culpa es nuestra? Nosotros queremos que estudien y aprendan, pero con 3.200 ingresantes, nadie puede aprender".

En la búsqueda de una solución improvisada, los estudiantes, en su movilización de ayer, también organizaron una clase pública dentro de la facultad. Allí, además, fueron recibidos por el secretario general de la UNLP que se comprometió a abrir diálogo entre las tres partes -estudiantes, facultad y universidad- y a ofrecer un curso de apoyo a partir de marzo en donde todos puedan ingresar.