Santiago del Estero, Argentina | Lunes 14 de Octubre del 2019
 
 

Denunciaron que una farmacia estafó al PAMI por más de $60 millones


Utilizaban recetas falsas para jubilados que no padecían diabetes o que habían fallecido.

 

Una farmacia no muy grande de San Isidro le facturó al PAMI, entre enero de 2013 y enero de 2016, $61 millones por venta de insumos y medicamentos para pacientes diabéticos de la obra social de los jubilados.

La cifra llamó la atención de la Unidad Fiscal para la Investigación de delitos cometidos en el ámbito del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (UFI-PAMI) que está a cargo de Javier Arzubi Calvo.

Comenzaron una investigación y determinaron que el dueño de la farmacia “Añon”, Diego Nattero, presentó para cobrarle al PAMI -en sólo tres años- 56.807 recetas con prescripciones de medicamentos e insumos para diabéticos, especialmente insulinas y tiras reactivas.

Los investigadores descubrieron que para confeccionar las recetas presentadas ante el PAMI por la farmacia Añon se utilizaron más de 1900 datos de afiliados: entre ellos había más de 200 que habían fallecido y decenas que no padecían diabetes. Se detectó además que siete médicos habían firmado más de 6000 prescripciones cada uno entre 2013 y 2016. La recetas eran falsas.

Se estableció que la farmacia Añon le facturó al PAMI $46.899.623,97 por el consumo de tiras reactivas, mientras que por insulinas confeccionó facturas por $14.926.545,20. Por ley, las insulinas y los reactivos para que los pacientes diabéticos autocontrolen la enfermedad son gratuitos.

La maniobra resultó tan compleja de investigar que la UFI-PAMI tuvo que pedir la colaboración de la Dirección General de Investigación y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) que también pertenece a la Procuración General de la Nación. Se puedo determinar que en las recetas por las que cobró la farmacia Añon se repetían no solo los médicos que las confeccionaban sino también los afiliados al PAMI que eran los destinatarios de los insumos y medicamentos. La farmacia tenía información que provenía desde dentro del PAMI para poder conseguir los datos.

Los investigadores establecieron que debido a la enorme cantidad de insulina que facturaba la farmacia-en mayo de 2015 vendió 868 dosis- el local debería tener una buen número de heladeras para mantener la fundamental cadena de frío que requiere ese medicamento. En la denuncia señalan que las dimensiones de la farmacia no le permiten tener muchas heladeras.

La fiscalía que investiga los delitos cometidos en el PAMI ya había denunciado a esa misma farmacia por haber falsificado unas 2700 recetas en apenas 22 días de enero de 2016. Aquella primera denuncia está radicada en el juzgado federal a cargo de Sebastián Casanello. La UFI-PAMI realizó una ampliación de la denuncia porque determinó que la falsificación de recetas y la defraudación a la obra social de los jubilados se extendieron en el tiempo.

En la ampliación de la denuncia a la que accedió Infobae Arzubi Calvo le pide a Casanello que cite a indagatoria al dueño de la farmacia y a Juan Pugliese, un empleado del PAMI que se sospecha, contribuyó a la realización de la maniobra. Les imputa el delito de defraudación contra la administración pública.