Santiago del Estero, Argentina | Viernes 06 de Diciembre del 2019
 
 

El balotaje de los mercados


El viernes, ¡pum! para arriba. Ahora, furia para abajo. La gran duda: ¿qué harán hasta octubre?

 

Si algo estaba claro era que estas PASO iban a ser una medida de las chances del cristinismo para volver al Gobierno y que eso era lo que las hacía diferentes o muy diferentes de las cuatro anteriores.

Lo que nadie imaginaba eran los 17 puntos que colocaron a Cristina a un paso de recuperar el poder y a Macri a un paso de dejar el poder. La rareza es que estas PASO han decidido mucho y no han decidido todo: para eso habrá que esperar a las elecciones del 27 de octubre o al balotaje de noviembre.

A la mañana, Fernández había salido de cosecha. Dijo: los mercados “han sido estafados” y Macri “tendría que estar dando tranquilidad porque el Gobierno se metió en un escenario donde ahora no puede dar respuesta”. Le pegó a Macri donde más le duele: si hay alguien que genera confianza en el mundo es Macri y si hay algo que genera desconfianza en el mundo es el cristinismo.

Que Macri no pudo contener la calentura fue evidente en la conferencia que hizo por la tarde. Dijo: “Hoy hemos tenido un día muy malo. Estamos más pobres que antes de las primarias. El problema mayor que tenemos los argentinos es que la alternativa kirchnerista no tiene credibilidad en el mundo. Si no ganaba el kirchnerismo, los mercados abrían a la suba”.

En el afán de responsabilizar al kirchnerismo, Macri pasó por alto el hecho de que fueron los votos de la gente los que le dieron el triunfo a Fernández y que fueron los votos de la gente los que provocaron la derrota del macrismo. El voto castigo le ganó al voto miedo.

Un rato antes de Macri, Vidal se había parado de una manera diferente delante del mismo problema. Dijo que “uno tiene que escuchar las urnas siempre” y que “no hay que buscar culpables afuera”. El dato común: los dos apuestan a un masivo voto rectificación, algo bien difícil de creer.

Macri le contestó a Fernández y Fernández le respondió a Macri algo que no había dicho Macri sino Pichetto, sobre una convocatoria a los candidatos presidenciales. Alberto dijo: “Macri no me llamó en todos estos años. No creo que me tenga que llamar ahora”. Una canchereada: la cuestión no es si no lo llamó antes sino si tendría que llamarlo ahora para acordar una salida a la crisis de los mercados.

Fernández está diciendo sin decirlo que el problema es de Macri y tiene que resolverlo Macri. Y que si hay costos, que los pague Macri. Claro, con la gente en el medio. Y Macri está pensando en un contragolpe de campaña. Necesita defender sus posiciones porque en esas posiciones se juegan todas las candidaturas de Cambiemos. Un argumento clave para captar los votos que le faltan es operar sobre la incertidumbre que despierta Cristina.

Y al final un aplauso para los encuestadores que si últimamente la pegan pocas veces, ahora no la pegó ninguno. Hubo más encuestas que nunca y la erraron tanto que algunos plantean dejar de hacerlas o cambiar totalmente la metodología.