Santiago del Estero, Argentina | Martes 16 de Julio del 2019
 
 

La desorientación de un Gobierno en crisis


El tuit publicado ayer a las 17.28 por el Ministerio de la Producción y el Trabajo dejó en clara evidencia el desconcierto en el que se encuentra el Gobierno para enfrentar una crisis que está poniendo en alto riesgo su reelección.

 

La invitación es acompañada por una página de Internet que funciona muy bien. Rápidamente se averigua que, por ejemplo, en los supermercados del área metropolitana debería estar disponible el sachet de leche entera La Armonía de un litro a $25,47, o el aceite marca Cada Día por 900 c.c. que fabrica Aceitera General Deheza a un precio de $52,85, el kilo de carne picada común a $78,79, el kilo de yerba mate Romance a $91,76, o la gaseosa 7Up de litro y medio que elabora Quilmes a 42 pesos.

Podría suponerse que la renovación es un relanzamiento de un programa que no venía funcionando bien, debido a problemas de desabastecimiento de los productos, a la falta de controles y sanciones, y a la escasa campaña oficial. Lo que se venía reflejando en una continua caída en la incidencia que esos productos tenían en el consumo, que en el furor del inicio del programa durante el kirchnerismo alcanzó a superar holgadamente el 10%, pero que últimamente estaba muy por debajo de ese número.

Lo cierto es que no hubo renovación ni relanzamiento alguno. Una equivocación hizo que se publicara una noticia vieja en medio de la turbulencia y de las internas que hay en el gobierno sobre qué hacer con los precios.

Parece un chiste que el viejo tuit equivocado saliera al día siguiente de que el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, dijera en su presentación ante los diputados que "el congelamiento de precios resulta fuertemente regresivo, genera una alta carga fiscal que los torna insostenibles y produce distorsiones en la oferta y la demanda, lo que genera que en el largo plazo la inflación termina siendo más alta".

¿Qué otra cosa que un congelamiento parcial y transitorio son los Precios Cuidados? El jefe de Gabinete intentó explicar la diferencia con argumentos tan endebles como una hoja de papel. Dijo que "desde la Secretaría de Comercio Interior no se habla de control de precios, sino de acuerdos voluntarios con empresas para generar precios de referencia para el consumidor, que en eso consiste Precios Cuidados".

Como si hubiera dicho que tener hambre o ganas de comer son dos sensaciones diferentes. ¿O acaso el congelamiento de artículos de consumo masivo que el Gobierno hizo trascender no se estaba preparando en acuerdo con las empresas y supermercados?

A la confusión reinante se sumó que dos horas después de ese viejo tuit sobre el supuesto relanzamiento de Precios Cuidados, participantes de la cumbre de Cambiemos que tuvo lugar en Casa Rosada reconocieran que se está trabajando en un acuerdo de precios que será anunciado la semana próxima.

No hay que ser Jaime Durán Barba para entender que si el Gobierno no logra rápidamente frenar de manera considerable la inflación, es poco probable que el próximo 10 de diciembre Mauricio Macri renueve su mandato.

Tampoco hay que ser un eximio economista para comprender que un funcionamiento más eficaz de Precios Cuidados o un congelamiento que verdaderamente enfríe, pueden servir como parche o paliativo, pero de ninguna manera son garantía para que la inflación de alrededor del 4% que hubo en marzo baje sustancialmente.

La incoherencia obedece a que el Gobierno descree de la utilidad de ese tipo de intervencionismo; y si mantuvo y ahora renueva Precios Cuidados es porque no tiene costo alguno y sirve para maquillar su discurso.