Santiago del Estero, Argentina | Domingo 19 de Agosto del 2018
 
 

Perros y gatos apasionan a los millenniales, pero hay riesgos


Es la generación que más gasta y se preocupa por los animales. El problema es que los tratan como humanos

 

Cuando se fue a vivir sola, Camila Martínez (31) pensó inmediatamente en que iba a adoptar un perro. Les pidió a los grupos de rescatistas que le buscaran uno que fuera pequeño, porque era lo más adecuado para su nuevo departamento en el centro. Y así comenzó lo que ella llama su historia de amor con Chester. “Para mí es como un hijo. Duerme conmigo, le compro ropa, juguetes y golosinas. Me encanta que esté bien atendido; por eso no falta a ninguno de sus controles, tiene las vacunas al día. Le compro el mejor alimento y lo llevo a la peluquería dos veces al mes”, resalta la joven administradora de empresas.

La bailarina Magalí Toledo (37) también trata a su perro Romeo -un bulldog francés- como un integrante más de la familia. Desde que se lo regalaron, ella supo que no iba a ser fácil por sus problemas respiratorios. De hecho cuando nació su bebé, Bautista, ella tuvo que repartirse para darles de comer en la boca a sus dos pequeños.

Camila y Magalí son protagonistas de un fenómeno que viene creciendo en nuestro país y en el mundo entero. Diferentes estudios internacionales revelaron que la generación nacida entre 1980 y 2000, más conocida como la de los millennials, es la que más se informa, invierte, proyecta, adopta y -en definitiva- se compromete con sus mascotas.

La investigación “Pet Owner Paths”, encargada por compañías estadounidenses de alcance global, indica que los millennials son los mayores propietarios de perros y gatos y los que gastan más dinero en el cuidado de sus mascotas y en productos veterinarios de prevención.

Antes eran sólo animales que mayormente comían sobras y dormían en el fondo. Ahora les damos alimento balanceado, les ponemos su plato en la mesa, duermen en la cama, tienen nombres de persona, se les festeja el cumpleaños y se los lleva de vacaciones. Una realidad que tiene pros y contras, coinciden los veterinarios Joaquín López Islas y Georgina Cerimele.

Lo bueno es que, como hay una preocupación por la salud de perros y gatos, están mejor atendidos y ha aumentado la expectativa de vida de los animales. Hoy, los dueños de mascotas están cada vez más interesados en saber cómo funciona el organismo de sus canes y felinos y son conscientes a la hora de buscar las mejores opciones para ofrecerles una vida sana.

“En la zona céntrica es algo que se ve mucho: cada vez más personas tratan como hijos a sus mascotas. Están mejor cuidados y contenidos, sin dudas”, explica Cerimele.

El lado negativo de la humanización de perros y gatos son los problemas de comportamiento. “Se confunden los roles. No hay que olvidar que son animales y debemos darles su lugar. En el caso de los perros, que son muy territoriales, se notan episodios de agresiones o caprichos dignos de atención psicológica”, sostiene López Islas. Otro inconveniente que tiene en su consultorio es que los dueños de mascotas, cuando ellas se enferman, llegan diciendo qué tratamiento necesitan. “Han leído de todo en internet y hacen muchos planteos. Hoy es mucho más engorrosa la consulta”, detalla.

Hábitos como dormir en la cama del propietario o que los vistan con ropa de última moda, según López Islas, no son recomendables.

A los dueños de mascotas parece no importarles mucho. De hecho, en los últimos años el éxito de los pet shops ha sido más que importante en Tucumán. Hay clientes que gastan entre $900 y $1.500 por mes, entre alimentos y otros accesorios, detalla Victorio Sosa, encargado de un local céntrico. “Para algunas parejas jóvenes el perro es como el primer hijo”, observa.

Sin dudas, el lado más positivo de toda esta movida, según Noelia Tacacho -reconocida rescatista- es que las nuevas generaciones desarrollaron una mayor conciencia sobre diferentes aspectos sociales y ambientales y hoy son los jóvenes los que más se preocupan por rescatar animales abandonados y adoptarlos.

“Antes sólo estaban las mascoteras de antaño, que eran unas pocas. Hoy ves en los grupos de Facebook niños y adolescentes preguntando cómo curar y rescatar un animal o cómo detener un caso de maltrato. Se involucran hasta en lo simple -pero que no deja de ser importante-, como la difusión de un caso o colaboración económica”, detalló.

Asimismo, los más jóvenes también llevan la delantera a la hora de informarse sobre razas, características genéticas y comportamientos de los animales antes de llevar una mascota a casa.