Santiago del Estero, Argentina | Martes 22 de Mayo del 2018
 
 

La mania por los tacos altos: cuando la moda le gana la partida al bienestar


 

Los hay con taco aguja, con plataforma, sin tacos, abiertos, cerrados, con talón al aire, dedos visibles, con punta, y muchísimo más. Cualquier lista de tipos y formas de calzado femenino se queda corta, porque a lo largo de su vida las mujeres prueban de todos los estilos, sobre todo los que tienen tacos, porque estilizan la figura, dan altura, alargan las piernas e incluso permiten lucir alguna prenda que, de otro modo, no usarían. Los tacos altos, se sabe, tienen sus virtudes, pero su mal uso y abuso puede causar lesiones a quienes los eligen.

“A lo largo de la historia, las diferentes culturas han impuesto determinados estereotipos de belleza asociados al calzado y a la vestimenta. Por ejemplo, las mujeres pies de Loto, originarias de la antigua China, a las que vendaban las extremidades porque el ideal de pie era de siete centímetros: era un símbolo de prueba de la disciplina personal, de la capacidad para soportar los dolores del parto y cualquier desgracia que pudiera sobrevenir sobre ella”, relata Sebastián Haro Nesrala, licenciado en Kinesiología y Fisioterapia. “Los profesionales no estamos en contra de la moda, para nada. Pero consideramos que hay que conocer cuáles son las posibles dolencias o problemas que se sufren al querer ir detrás de lo que el marketing nos vende”, dispara.

El kinesiólogo también especifica que las patologías de pie se dan en una relación de cuatro a uno: por cada hombre hay cuatro mujeres que sufren estos problemas de salud, algo que el especialista alinea con factores culturales.

Federico Robinson, traumatólogo, especialista en pierna, tobillo y pie, señala: “los zapatos altos y puntiagudos son un factor de riesgo de formación de juanetes (hallux valgus es su nombre “técnico”) y de consecuencias como el metatarso vencido o dedos en martillo”. Robinson, que también es cirujano, indica que el uso de las plataformas altas influye en la posibilidad de sufrir fracturas o luxofracturas de tobillo por causa de la pérdida de estabilidad en el caminar.

Pies versus tacos

Hay muchos aspectos de la biomecánica del pie que se ven afectados por la mala elección al momento de comprar un calzado, expone Romina Frattura, podóloga.

Haro Nesrala explica cuál es la distribución del peso del cuerpo en los pies: “caminemos descalzos y observaremos que hay puntos de apoyo principales: el hueso calcáneo o talón tendría que recibir un poco más de la mitad del peso; los metatarsianos, huesos del antepié, menos de la mitad. Si aumentamos la elevación del talón es lógico que esa distribución cambie. Nuestro pie es como un balancín que se mueve hacia donde más se lo sobrecarga”.

La patología más frecuente son los juanetes. Los especialistas revelan que existe un componente genético que la desencadena, además de la influencia del calzado. “Los zapatos muy altos provocan que todo el peso recaiga sobre los dedos de los pies, además si la punta es pronunciada les quita espacio, lo que provoca que se monten unos sobre otros. El dedo gordo hace palanca y la articulación que lo une al metatarsiano produce una protuberancia: el juanete”, expone el kinesiólogo.

Añade la podóloga que el exceso de peso en el calzado, como las grandes plataformas ladrillo, desfavorece la musculatura de los miembros inferiores. “Se lleva un peso extra y el tobillo pierde estabilidad. Si una persona se dobla el pie, no puede volver de forma rápida a enderezarse, y provoca una lesión más grave”, sostiene. Además, señala Frattura que la zona del empeine no está diseñada para realizar mucho trabajo muscular, acción que sucede con este tipo de calzado, entonces se produce el llamado “chancleteo”.

“No hay que olvidar que los pies son la base del cuerpo. Con tacos y en posición recta toda la estructura de la pierna adquiere una postura que no es correcta. Se sobrecarga la rodilla y la región lumbar”, grafica el fisioterapeuta y recuerda que la lordosis o curvatura por arriba de la cola debe tener un ángulo poco pronunciado. “Cuando se usan tacos esa curva aumenta y las vértebras lumbares adquieren una posición incorrecta. Puede ocasionar una lesión de disco intervertebral: la hernia de disco. Y si seguimos subiendo por la columna vertebral el riesgo es de contractura del cuadro lumbar”, especifica.