Cada conquista de las modelos de talle grande sigue siendo noticia, aunque  el camino hacia la 'normalización' en la industria aún esta lejos de concretarse. Sin embargo, hay un esfuerzo concreto de las grandes marcas de lujo, low cost y deportivas para borrar las fronteras de talles y lograr hacer convivir en sus campañas y boutiques todas las siluetas.

La línea de talles especiales es un hecho y el mercado crece a pasos agigantados en Estados Unidos con proyección a Europa y algunas secuelas llegan a Latinoamérica. En esa misma línea, firmas de consumo masivo como Oysho, Primark o Dolce&Gabbana plantean la 'mezcla' de todos tipos de cuerpos, tendencia que se refleja hasta en sus campañas.

Dolce&Gabbana eligió como modelo XL a Alejandra García, hija del actor Andy García. Es la musa de la campaña 2018, donde hay inclusión de edades, cuerpos y etnias

Las marcas Nike o Everlane apuestan por la diversidad de físicos y etnias que comparten escena. Esto mismo sucedió durante la Semana de la Moda de Nueva York en la pasarela de Michael Kors. Ashley Graham -la abanderada del movimiento curvy- brilló durante el evento fashionista. Será cuestión de tiempo para que otras firmas lo adopten.

"Todos deberíamos apuntar a la erradicación de etiquetas. Hay que dejar de dividir para empezar a sumar. Todas podemos mostrar la belleza en el talle que usamos y no el impuesto", resaltó Brenda Mato, activista y primera modelo XL de Argentina.

"Hay un limbo grande con respecto a las mujeres que no usan talle grande pero tampoco los denominados 'talles estándares'", agregó Mato.

En ese momento, Kendall Jenner destacó que "con todo lo que está pasando, esta portada hace una declaración muy importante. Es como 'hey, tenemos nuestras diferencias, pero esas diferencias son hermosas. Todo el mundo es bello'."

En Argentina este fenómeno también se traduce en un incremento en la solicitud de musas fuera de los talles convencionales. "Desde el último año, la demanda de trabajo aumentó y es un mercado que está creciendo, y creo que se debe a que los clientes no se identificaban con las imágenes que pretendían vender. Sin embargo, las grandes casas aún tienen sus tapujos y no se animan a mostrar tan libremente", explicó Mato.

Sin dudas, hay mucho todavía por hacer, pero la lucha sigue firme y el cambio está llegando.