Santiago del Estero, Argentina | Martes 22 de Mayo del 2018
 
 

Constelaciones familiares o el sorprendente fluir del amor


Una herramienta no psicológica que ayuda a destrabar situaciones que complican la vida. Tres visiones diferentes

 

Una joven con sobrepeso y cierto desgano hacia la vida se sienta en una silla y cuenta que tiene dificultades para relacionarse con los demás. Eso es todo. El facilitador de constelaciones familiares le pide que elija entre las personas que están en el grupo (a quienes no conoce) a alguien que la represente a ella y a otra persona que represente a su madre. Sin palabras, con sólo experimentar y observar sin juicio lo que sienten unos y otros, la joven se da cuenta del amor profundo que sentía hacia su madre (ya fallecida) y que al no poder expresarlo surgía como agresión hacia sí misma y hacia los suyos.

Cuando ella pudo ir y sentir, en la sesión, que ese enojo hacia su madre que había muerto cuando ella era muy pequeña era sólo amor, la paz empezó a transformar su rostro y su vida.

El método de constelaciones familiares fue creado por el teósofo y filósofo alemán Bert Hellinger y se desarrolló en Alemania y Austria durante los años 80. En Argentina hace furor. Sucesos trágicos o pérdidas económicas que se repiten a lo largo de las generaciones pueden comprenderse y evitarse a través de constelaciones familiares.

Los psicólogos aclaran que no es un tratamiento ni una terapia psicológica, es un método que busca que las personas se reposicionen en su vida, orientándose hacia el buen amor y el buen vivir.

No es una terapia

Los cuatro especialistas consultados en esta nota aclaran que constelaciones familiares no reemplaza bajo ninguna circunstancia un tratamiento psicológico o médico. Los apoya creando una disposición diferente de apertura en la persona.

Mabel Meschiany es psicóloga y forma a profesionales de distintas áreas, incluidos psicólogos, para que puedan aplicar las constelaciones familiares en su ámbito profesional. “Es una herramienta muy interesante. Vemos básicamente la personalidad y las vinculaciones con la historia y las identificaciones más próximas. Las constelaciones nos permiten ver a esa persona como parte de algo más grande, y ver como la historia familiar comenzó mucho antes del vínculo con papá y mamá”.

Orden en el sistema

“El método sirve para que el amor que existe en nuestras familias pueda fluir y no se vea entorpecido. Funciona ayudando a ordenar, a un nivel del alma, para que cada uno de los miembros de la familia ocupe y esté en su lugar. Logrando ese orden es como puede fluir el amor”, explica el sacerdote jesuita Marcos Aleman. El religioso porteño, que el mes próximo vendrá a Tucumán para hablar sobre el tema en la escuela de espiritualidad “Corazones Nuevos”, de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, explica que se puede aplicar el método aunque se tenga muy poca información sobre la familia de origen, como en el caso de la adopción. “Todo se trabaja a un nivel del alma, no a un nivel racional”, dice.

¿Cómo funciona este sistema de representaciones? El consultante plantea el problema. El coordinador o constelador indica cuáles son las personas que deberán ser representadas. El consultante las elige al azar entre las personas del grupo y las ubica de la forma que le parece. Estos, sin información previa, expresan lo que van sintiendo de manera muy sutil. Es como si hubiera un orden mayor que los guiara. La formadora de Constelaciones Familiares Natalia Liz Sleiman, aclara que no hay escenificación ni se trata de psicodrama. “Es una expresión fenomenológica del conflicto y de los movimientos que llevan a su solución. Los representantes se mueven sutilmente de manera involuntaria y muy suave”, dice.

La práctica nos reubica en el lugar que nos corresponde en la inmensa trama de la vida, empezando por el círculo más estrecho: el lugar correcto dentro de la familia. Este nuevo orden tiene que ver, básicamente, con reconocer el propio lugar que ocupamos en el sistema familiar. Se trata de incluir lo que se ha excluido (situaciones, personas, historias, emociones).

La estructura teórica donde se enmarca todo este método se llama órdenes del amor. Sleiman opina que las constelaciones familiares tienen éxito porque producen alivio. “La persona comprende lo que le sucede, puede verlo y trascenderlo”, dice. “En el caso de adopciones, que generalmente saben muy poco sobre su primera familia, los resultados son muy fuertes, porque resignifican su idea de abandono, reconstruyen sus lazos familiares aún sin conocer demasiado. Esto es muy esperanzador también”, agrega.

Resulta sorprendente ver cómo van apareciendo historias como desde el centro del universo. “Lo que parece magia es simplemente admitir que estamos todos dentro del lenguaje de constelaciones, lo que se llama la gran Alma, que nos abraza y nos hace comunión”, expresa el padre Aleman. En el momento de la aplicación del método sentimos que “hay algo que nos abarca, que nos desborda, que nos abraza aun entre nosotros y hasta con la misma Tierra”, reflexiona el sacerdote.

¿Es un método aprobado por la Iglesia? “Si está a favor de la vida y del amor se relaciona con el mensaje cristiano, que propone un mundo donde brille el amor”, contesta.