Santiago del Estero, Argentina | Lunes 15 de Octubre del 2018
 
 

Hígado graso: sextuplica el riesgo cardiovascular y aumenta el de transplante


En la Argentina, tres de cada 10 adultos sufren la patología. Cambiando hábitos se puede revertir

 

El hígado no “patea”; más bien nosotros lo maltratamos a él. El pobre trabaja sin descanso cumpliendo un montón de funciones sin las cuales no podemos vivir. Y sin embargo, tres de cada 10 adultos tienen hígado graso en Argentina, y se estima que la cifra irá en aumento, según datos de la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (Aaeeh).

Hay que hacer una aclaración: son cifras de enfermedad hepática no relacionada con consumo de alcohol, que consiste en la acumulación de grasa en el hígado; produce inflamación y el daño de las células, y puede derivar en una fibrosis, es decir una acumulación de cicatrices fibrosas y duras que impiden el funcionamiento normal.

“El hígado graso no alcohólico impacta considerablemente en la salud: sextuplica el riesgo de enfermedad cardiovascular y aumenta las chances de sufrir diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica”, explicó María Inés Alonso, hepatóloga de la Aaeeh.

Pero además, si la enfermedad no se controla y no se mejora el estilo de vida, el hígado puede alcanzar grados cada vez más severos de fibrosis. Y se corre riesgo de llegar al estadio terminal (cirrosis), y de que se necesite un trasplante y/o se desarrolle un carcinoma (tumor maligno) hepático. De hecho, proyecciones internacionales establecen que para 2030 esta condición será la principal causa de trasplante hepático.

“El hígado graso se asocia al sedentarismo y a la obesidad, que está en aumento en nuestro país y en el mundo. Por eso es importante prevenir (y tratar) el exceso de peso, y promover la dieta saludable y la actividad física”, resaltó Beatriz Ameigeiras, presidenta de Aaeeh. En otras palabras: mejorando el estilo de vida, muchos podrán incluso revertir el compromiso hepático.

Sin síntomas

“Uno de los inconvenientes de esta condición es que suele no presentar síntomas en los estadios iniciales: cerca de la mitad de los pacientes no tiene ninguno, y uno de cada tres puede tener alguna molestia en la zona cercana al hígado”, detalló Alonso.

“Por lo general, el paciente se encuentra asintomático mientras la enfermedad no progrese a la cirrosis descompensada u otras complicaciones. Pero la coexistencia de manifestaciones como obesidad, hipertensión o diabetes indican riesgo significativo de sufrir en el futuro complicaciones vasculares como infarto de miocardio o accidente cerebrovascular”, añadió Eduardo Fassio, hepatólogo de Aaeeh.

Riesgo de cáncer

El hígado graso también impacta en el desarrollo de cáncer, y el diagnóstico temprano es complejo por la casi total ausencia de síntomas hasta llegar a estadios avanzados. Muchos pacientes ignoran que padecen hígado graso, porque no se realizan chequeos de este órgano con frecuencia.

La incidencia del cáncer de hígado se ha triplicado en los últimos 35 años y alcanzó los 700.000 nuevos casos por año a nivel mundial, lo que implica unas 80 nuevas detecciones por hora.