
Lionel Messi cayó de rodillas sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta en cuanto el árbitro Ismail Elfath dio el pitazo final. Con los dos puños apretados contra el pecho, el capitán de la selección argentina vivió en carne propia la clasificación a la final del Mundial 2026 tras la remontada 2-1 ante Inglaterra. Fue el desahogo de un hombre de 39 años que, en su sexta Copa del Mundo, volvió a llevar a su país a la última instancia del torneo.


