Santiago del Estero, Argentina | Lunes 21 de Mayo del 2018
 
 

Arruabarrena: Quiero que Boca tenga la agresividad que yo tenía como jugador


Mi equipo se debe vaciar dentro de la cancha, advierte el Vasco; intensidad y sacrificio, dos palabras que el DT xeneize no negocia.

"No me gusta mucho esto de las notas, así que hablo con todo el mundo hoy y después me van a ver nada más que en las conferencias de prensa." No suena a reproche y mucho menos a malestar por sentarse a charlar un poco de fútbol. Se lo oye sincero cuando dicen que se pone incómodo con la exposición. Una mesa muy larga de color negro, de esas de reuniones de grandes empresas, un aire acondicionado que lanza frío y apenas dos personas. Paredes muy blanca y casi ni detalles azules y amarillos, apenas los de su ropa de trabajo. Una escenografía tan sencilla como el personaje en cuestión. El técnico de Boca deja su iPhone a un costado, casi como si no fuese importante tenerlo cerca y después confiesa que no le interesan en lo más mínimo "esas cosas" del Facebook y el Twitter.Rodolfo Arruabarrena, de 39 años, asegura que es un muchacho de Marcos Paz y suena creíble, no hay forma de sacarlo de esa calma que supo acunar en su infancia. Aunque en realidad, le hierve la sangre cuando habla de lo que pretende que irradie su equipo, aprieta los dientes para demostrar qué quiere para su Boca. Exuda pasión cuando habla de la pelota.

El antebrazo izquierdo muestra grabado en tinta el nombre de sus tres amores, sus hijos: Candela, Camila y Tomás. Gesticula cuando quiere explicar algo puntual, pero no altera el tono de la voz. Nunca. Por más enérgico que sea el mensaje. Conoce bien de qué se trata la empresa que le toca liderar y eso no lo saca de eje. No suelta ni una sonrisa, pero sí una mueca de felicidad cuando habla de sus afectos. Es el técnico de Boca, pero eso tampoco parece alterarlo. Es frontal y responde sin rodeos, tal cual asegura ser el Vasco Arruabarrena. Un productor ciento por ciento xeneize.

-¿Pudiste comprender exactamente en dónde estás dirigiendo?

-Sí, porque una vez que asumís, son partidos tras partidos y es todo muy rápido. Y me meto en eso y le doy para adelante. Soy medio raro en ese sentido. Sé las responsabilidades que conllevan estas cosas, sé que soy mirado y que tengo que ser ejemplo en lo que hago y digo. Pero estoy tranquilo. Y trato de ser lo más normal posible y no compararme con cuando estuve en Tigre o en Nacional.
El Vasco en el último superclásico. 

-Pero en el año 2012 no tuviste problemas en reconocer que todavía no estabas preparado para ser el técnico de Boca.